
Hay algo que me encanta de los niños: su capacidad para encontrar tesoros, paisajes asombrosos o increíbles zonas de juego donde los adultos no vemos más que una caja de cartón o un montón de hojas secas. ¿Quién no ha hecho alguna vez un regalo a un niño y éste ha terminado jugando con el…







Simpatiquísimas de la primera a la última, me ha gustado mucho!!!
Es cierto que los niños de cualquier cosa hacen un juego y es muy difícil no dejarse llevar por ellos…, hacen que se te olvide que hay una cámara delante.
Yo estoy encantada con el resultado.
Pero también creo que el entorno contribuyó bastante: la luz, los colores otoñales, nos hizo un día precioso. Y por supuesto, el FOTÓGRAFO; Sergio, gracias a tí algunas de estas fotos han pasado a ser mis joyas…
Muchas gracias por todo