En cada sesión de preboda intento que la pareja haga una vuelta a sus inicios: que se olviden de la rutina diaria, y que se hablen, se miren y se sientan como en las primeras citas. Y hay ocasiones en las que resulta difícil, pues algunos llegan al altar después 10 ó 15 años de noviazgo.

En el caso de María y Fernando esa vuelta atrás no fue demasiado difícil. En esta ocasión nos desplazamos no sólo emocionalmente a sus orígenes como pareja, sino que también fuimos físicamente: el Templo de Debod fue el testigo mudo del comienzo de su historia.

Una historia que dentro de muy poco tendrá un nuevo e importante capítulo.

Su boda.

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Patricia Pelayo
04/10/2012
Preciosas, como siempre.....que ganas de hacer las nuestras!!! ;-)
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